martes, 16 de octubre de 2012

Que veinte años no es nada

Fito Paez celebró en el Planetario los 20 años de “El amor después del amor”, el disco más vendido de la historia del rock nacional


Hace dos décadas Fito Páez dejó su marca en la historia de la música autóctona al editar el disco más comercializado de nuestro rock. “El amor después del amor” batió todos los récords e hizo popular la obra del rosarino, que comenzó a sonar en todas las radios y a llenar estadios en todo el país, impulsado por una docena de hits que aún hoy siguen vigentes.
Unos años atrás, y aprovechando el debilitamiento de la industria discográfica, comenzó a hacerse costumbre la celebración de los aniversarios de aquellos discos que consagraron a diversos artistas. Fito Paez no escapó a esta generalidad y se sumó a los festejos con un show extenso y emotivo que hizo vibrar a varias generaciones en Palermo, en el marco del Movistar Free Music.
En una inmejorable tarde de primavera, el sol se fue despidiendo, dejando lugar para la música. Los “Intrépidos Navegantes” abrieron la jornada musical presentando su disco “Aguas”. La banda producida por Gonzalo Aloras (ex guitarrista de Fito Páez), que amalgama músicos porteños y rosarinos, demostró que tiene un gran potencial. Maximiliano Calvo y Matías Medina (guitarras y voces), Kevin Borensztein (bajo y voces) y Agustín Leiva (batería) comenzaron a calentar el escenario con un puñado de buenas canciones y galardonados por la presencia de su productor como invitado en una de las canciones.
Entrada la noche y con las luces del Planetario encendidas aportando una cuota de fantasía, “Rosal” se hizo presente para dar su cuota de musicalidad y dulzura. La banda formada en el año 2002 por Maria Ezquiaga cuenta con 4 discos, editados por PopArt-Sony/BMG en Argentina y por Tayo Records en Japón. Durante aproximadamente media hora hicieron un viaje a través de su discografía captando la atención de miles de personas que comenzaron a colapsar la capacidad del lugar.
A las 20.30hs se apagaron las luces para comenzar un viaje a través del tiempo. La introducción de “El amor después del amor” comenzó a sonar para dar apertura a un show de dos horas y media.
Con un Fito Paéz enérgico y acompañado por una banda tan ajustada como potente, el disco comenzó a recorrerse de punta a punta y en el orden original. Fabiana Cantilo y Celeste Carballo se subieron al escenario para interpretar “Dos días en la vida”. 
Uno de los momentos más emotivos de la noche se produjo en “Pétalo de sal”. Presentando la canción, Páez dijo que era “la primera vez que la iba a interpretar en Buenos Aires junto a uno de los compositores más extraordinarios del mundo”. Llegada la intervención de Luis Alberto Spinetta, comenzó a aparecer su rostro en las pantallas y a escucharse su voz, reproducida desde la grabación original, generando la ovación y el la nostalgia de todo el público.
Luego sonó "Un vestido y un amor", donde el rosarino detalló la historia de una pelea con Cecilia Roth que desencadenó en la composición de esa obra en tan sólo 40 minutos para evitar que no lo echara de su casa, y al finalizar apuntó: "para vos, Ceci, no sé donde estás". A partir de ahí, el resto de la primera parte del show fue ganando emotividad y adrenalina. "Tumbas de la gloria", "La rueda mágica" (con imágenes y voces actuales grabadas por Charly García y Andrés Calamaro para la ocasión), “Creo”,  "Detrás del muro de los lamentos", "Brillante sobre el mic" y "A rodar mi vida" cerraron el homenaje al premiado material editado en 1992.
Luego de un intervalo de algunos minutos, donde Fito “se cambió de pilcha”, continuó la música. Sentado al piano interpretó un mix de canciones y luego siguió el set con la demoledora banda integrada por Gastón Baremberg (batería), Mariano Otero (bajo), Diego Olivero (piano y coros), Juan Absatz (teclados y coros), Dizzy Espeche (guitarras) y Adriana Ferrer (voz, coros y pandereta).
El clima y el fervor se fueron incrementando a medida que pasaban las canciones y llegaron al límite en el momento de interpretar “Ciudad de pobres corazones”, donde sorpresivamente apareció Charly Garcia con una SG colgada, improvisando sobre una base explosiva.
Los bises “Dar es Dar” y “Mariposa tecnicolor” dieron cierre a una noche donde quedó claro que “20 años no es nada” y que es mucho a la vez. Esas dos décadas sirvieron a Fito Páez para asentar su música y darle esa cuota de experiencia que pueden desencadenar en un concierto lleno de climas y con una atmósfera musical única.
Un concierto que estaba pensando para recordar al disco más popular del rosarino, terminó siendo un concierto para el recuerdo que fue filmado a 20 cámaras HD y será editado en formato DVD en los próximos meses.





No hay comentarios:

Publicar un comentario