lunes, 20 de mayo de 2013

Cuando las canciones resisten el paso del tiempo


En un emotivo show de casi tres horas, Rata Blanca presentó el sábado pasado sus álbumes “Rata Blanca” y “El Libro oculto” y repasó todos sus clásicos en el estadio Malvinas Argentinas.


La banda liderada por Walter Giardino volvió a repasar su historia en el Estadio Malvinas Argentinas y Sergio Berdichevsky, Gustavo Rowek y Saúl Blanch volvieron a ser parte de Rata. Sonaron completos “Rata Blanca”, primer álbum de la banda, y “El Libro oculto”. En la segunda parte tocaron todos los clásicos y algunos temas de los últimos discos.


Pese al frío y a la lluvia miles de fieles se acercaron a la Paternal y lograron que el estadio se muestre casi repleto (sólo hubo algunos huecos en el campo). Muchos de ellos colaboraron donando alimentos para la Fundación Pies Descalzos. Como siempre sucede con Rata Blanca, en el público se produce una mixtura de edades y generaciones. Se encuentran los viejos amantes del hard rock, los que empezaron a unirse al estilo desde la creación de Rata Blanca y aquellos que empezaron a seguir a la banda a partir de los últimos discos.


Pasadas las 20.30 horas se apagaron las luces y, luego de muchos años, volvió a mostrarse sobre un escenario la formación original del primer disco de Rata Blanca, con excepción del tecladista Hugo Bistolfi cuyo lugar fue ocupado por Danilo Moschen, actual tecladista de la banda.


“La misma mujer” fue la primera canción que sonó y que muchos de los presentes escucharon por primera vez en vivo. El público acompañó con gran efusión cada uno de los riffs y los estribillos. Los fanáticos y la banda se amalgamaron dejando la sensación de que los temas aún son jóvenes, que resistieron el paso del tiempo. Luego, la lista de canciones se interpretó en el mismo orden del disco original con excepción de “Preludio obsesivo” y “Otoño medieval” que se unificaron en un excelente solo de Walter Giardino. “El último ataque” dio fin a la primera parte del concierto. Saúl Blanch se despidió del escenario muy emocionado, dejando la sensación de querer seguir allí cantando.



Minutos después, hizo su ingreso Adrián Barilari ante una ovación impresionante. Con su aparición parecía comenzar un nuevo concierto y la gente renovó sus energías.


“El libro oculto” también fue interpretado en el mismo orden en el cual se editó allá por el año 1993. Con Barilari en la voz creció aún más la banda y el sonido finalmente pareció acomodarse. Otras de las cosas que aportó el actual vocalista de Rata Blanca es su inigualable carisma y su don de poder comunicarse con el público estableciendo un vínculo único.


Walter Giardino tomó la palabra por unos segundos y aclaró que “el show es su propio homenaje a Rata Blanca. Ni siquiera es por los músicos sino por el monstruo que se generó a través de todos estos años”. “Es hermoso encontrarnos con los familiares de los demás músicos. La vida a veces te une y después te separa, pero hoy estamos todos juntos de nuevo”, concluyó el líder de la banda.


 Tras el repaso de las cinco canciones que integran el disco, Sergio Berdichevsky y Gustavo Rowek abandonaron el escenario, dando lugar a Fernando Scarcella para que ocupe el puesto de baterista hasta el final del concierto. Los graves que por momentos se saturaban también desaparecieron y el sonido de allí en más fue impecable.


En la tercera y última parte del show sonaron “El reino olvidado”, “En nombre de Dios”, “71-06 (Endorfina)”, “Nada es fácil sin tu amor” (que hace muchos años que no la tocan en vivo), “Aún estás en mis sueños”, “El círculo de fuego”, “Guerrero del arco iris” y el clásico final con “La leyenda del hada y el mago”.

Una vez más Rata Blanca demostró ser una banda sólida, dando una imagen de profesionalismo que tienen pocas bandas en nuestro país. Sin dudas es por eso que Rata tiene gran proyección internacional y aún hoy, 25 años después, las canciones mantienen la vitalidad y la potencia de las primeras épocas.



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