lunes, 7 de octubre de 2013

Dios no ha muerto

Black Sabbath brindó anoche un show histórico y demoledor en el Estadio Ciudad de La Plata ante casi 50 mil personas y demostraron que están más vigentes que nunca.


Black Sabbath dejó su huella en La Plata con un concierto de casi dos horas donde se repasaron los clásicos de la banda y algunos temas del disco nuevo, “13”. La mítica banda hizo pesar su experiencia y con un sonido imponente deslumbró a los casi 50.000 espectadores que colmaron el Ciudad de La Plata.

El paisaje era ideal: una tarde maravillosa, un estadio de nivel europeo y dos bandas que prometían una jornada inolvidable. Ese clima se palpitaba desde temprano en las afueras del estadio, donde los fanáticos coparon el boulevard de la Avenida 32 a la espera de ver por primera vez a Black Sabbath con Ozzy Osbourne como cantante.


Tal como estaba estipulado, y tras un breve show de Horcas, Megadeth subió al escenario para ir aumentando las pulsaciones de los miles de metaleros que se hicieron presentes. “La sinfónica del Colorado” comenzó a sonar y la energía de Mustaine aumentó como cada vez que pisa suelo argentino. Fueron sonando uno a uno los clásicos: “Hangar 18”, “Wake up dead”, “She-Wolf”, “Sweating Bullets”, “Tornado of souls”, “In my darkest hour”, “Shympony of destruction”, “Peace sells” y “Holy wars”. Con algunos desajustes en el sonido, pero con gran intensidad, Megadeth cumplió y Dave Mustaine volvió a emocionarse con la gente haciendo eterna su despedida entre saludos y agradecimientos.


Pasadas las 9 de la noche el estadio quedó a oscuras y la expectativa y el fervor se apoderaron de los miles de fanáticos de Sabbath. Sin discriminar edades, las tres generaciones se sintieron adolescentes por instante y viajaron algunas décadas atrás mientras el telón negro que cubría el escenario caía al ritmo de “War Pigs” para desnudar toda la música.

Intactos, Tony Iommi, Geezer Butler y Ozzy Osbourne demostraron que son verdaderos Dioses del rock. A este tridente se unió el baterista Tommy Clufetos –quien ya venía tocando con Ozzy en su banda como solista- aportando su cuota de virtuosismo y perfección. Sonaron luego un puñado de clásicos y “Age of reason” fue la primera canción de su reciente disco “13”, donde queda plasmada la magia intacta que conserva la banda.


La intensidad, la emoción y, por sobre todo, la musicalidad jamás cesaron durante casi dos horas de concierto. “End of the beginning” fue otro de los temas del reciente álbum, al cual le siguieron “Fairies wear boots” y “Rat salad” que dio lugar a un contundente sólo de batería de Clufetos.

El final no dio respiros: “Iron Man”, “God is dead”, “Dirty women”, “Children of the grave” y el bis “Paranoid” que propagó aún más la pasión de todos los que disfrutamos el concierto.


Sin dudas fue una experiencia inolvidable, de lo mejor que un amante del rock puede vivir. Todo ayudó para que los músicos se lucieran: gran puesta en escena, un estadio alucinante y un sonido devastador.


Aunque no alcancen las palabras para describir lo que sucedió anoche, puedo asegurar que Dios no ha muerto y, más vivo que nunca, desembarcó en La Plata dejando una huella imborrable.




Fotos: Víctor Guagnini (Bs. As. Metal Shows)

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