miércoles, 13 de febrero de 2013

La columna de Martín Yubro

Clases de Guitarra....

Mixolidio (es el modo de V grado pero usado como primero, sería la escala de F mayor comenzando en C)

C     D     E     F     G     A     Bb
    T     T    ST    T      T     ST

Las tétradas resultantes de esta escala son:

Mixolidio
C7   Dm7   Em7b5   Fmaj7   Gm7    Am7   Bbmaj7
     T        T           ST          T        T        ST
Jónico
Cmaj7   Dm7   Em7   Fmaj7   G7    Am7   Bm7b5
          T         T       ST          T      T         T  


La gran diferencia entre los modos Jonico y Mixolidio es el VII grado, que en el modo Mixolidio se encuentra menor (Bb) Esta diferencia de nota modifica a los demas acordes que la contienen por ejemplo el el I grado  que en el modo jonico es Cmaj7 en el Mixolidio será  C7 (ya que Bb es su septima menor).
El acorde de la escala es un Ac 7
En este caso hablamos de C7 como acorde característico del modo.

Para escucharlo tocaremos sobre un acorde de C la escala de F resaltando la nota Bb.
Tambien podemos sobre el acorde de C (solo la triada, sin agregarle la 7ma) tocar alternadamente la escala Jónica y la escala Mixolidia para escuchar bien esa diferencia sonora que nos da la 7ma menor.

4/4  C7     /      %      /     D7   /    %      ://

Sobre el C7 tocamos la escala de F y sobre el D7 tocamos la escala de G.
Es un modo muy usado en el Blues (tiene un sonido “moderno”) por ejemplo; en una progresión básica de Blues de 12 compaces tendríamos que usar el modo mixolidio de cada uno de los acordes.

4/4            C7              /        %        /        %         /        %      
          (C mixolidio: escala de F mayor)
                 F7              /        %        /        C7        /        %      
        (F mixo: escala de Bb mayor)      (C mixo)
                 G7             /        F7        /       C7        /        G7          ://
        (G mixo:                (F mixo)      (C mixo)        (G mixo)
escala de C mayor)        

Para obtener las escalas de G mixo y F mixo podemos transportar los dibujos de C mixo y D mixo a travez de las tónicas que estan marcadas en negro.








Una celebración al amor


Cerca de 8 mil personas disfrutaron de un gran concierto el pasado sábado en el Anfiteatro Humberto de Nito en Rosario. Distintos músicos, con el cierre estelar de Javier Malosetti y su banda Electrohope, celebraron la obra de Luis Alberto Spinetta a un año de su partida.




Una excelente tarde de sol embelleció aún más el paisaje de la costanera rosarina para celebrar la música de Luis Alberto Spinetta ante un imponente marco de público que desbordó la capacidad del Anfiteatro Humberto de Nito.Pasadas las 8 de la noche Adrián Monzón fue el encargado de abrir el show que organizó la Secretaria de Cultura y Educación Municipal. Sólo con su guitarra tocó “La montaña” y “Lago de forma mía”, ambos de “Pelusón of milk”. Luego, el escenario albergaría a distintos músicos rosarinos: Mavi Leone (ganadora del concurso de bandas Pre Primavera 2012), Mamá Pájaro, Ike Parodi junto a Victor Parma y Fabián Gallardo con su banda Vudú.



Entre cada banda, mientras se realizaban los movimientos escénicos, se proyectaron en las pantallas imágenes de periodistas y artistas rosarinos que hablaban sobre Luis Alberto Spinetta. También se reprodujeron audios extraídos de distintas entrevistas que la Rock and Pop le hizo al Flaco y cada una de ellas terminaba con una ovación ante las geniales palabras del músico.
Cuando ya la capacidad estaba desbordada y la gente invadía los espacios verdes del parque, Javier Malosetti se hizo presente con su banda Electrohope. Las primeras canciones en sonar fueron de su autoría, ya que el bajista reconoció que Luis le hubiera dicho “no toqués mi música, hacé tus propios temas”.
Invadido por la emoción y en constante agradecimiento al público, Malosetti dio lugar a las canciones de su ídolo y ex compañero de banda. Sonaron “Ana no duerme”, “Credulidad”, “Yo miro tu amor” y “Para ir”. Esta última tuvo una hermosa introducción instrumental del bajista y una segunda parte cantada por Sandra Corizzo, artista rosarina y amiga de Malosetti.



Para aumentar el nivel emotivo Claudio Cardone subió al escenario y sonaron “Tu cuerpo melodía” y una versión instrumental de “La aventura de la abeja reina” que estremeció a todos.
La postal era inmejorable: un excelente sonido, un gran clima y los barcos atravesando el rio a metros del escenario, como queriendo ser parte de esa increíble atmosfera.
Gonzalo Aloras y Jota Morelli continuaron aportando magia y musicalidad a la noche, sumandosé a un “Dream Team” de artistas. Todos juntos hicieron “Siempre en la pared”, “Camafeo”, "Cielo de ti", “Despierta nena” (invitado Daniel Rawsi en batería) y “8 de Octubre”, el himno que Luis compuso junto con León Gieco para “Conduciendo a conciencia”, la organización devenida de la tragedia de Santa Fe.
Cuando todo indicaba que el concierto había llegado a su fin todos juntos salieron para hacer “Quedándote o yéndote”, coreada por una multitud que amalgamó a niños y adultos.



“Alma de diamante”, como se denominó al concierto, parece haber sido el homenaje que Luis merecía o que más se acerca a su esencia. Luego de haber visto otros shows que intentaron homenajearlo y que, salvo destacadas excepciones, poco tenían que ver con su música y su trayectoria, éste fue sin dudas una celebración de su obra con profundo amor y respeto y con artistas que estuvieron cerca de Luis durante sus 40 años de magia.

viernes, 8 de febrero de 2013

Luis Alberto Spinetta

Hace exactamente un año tenía los ojos llenos de lágrimas ante un llamado que me alertó sobre la triste noticia del fallecimiento de Luis Alberto Spinetta, poco antes de que la información se esparciera por todos los medios de comunicación. No creyendo en lo que escuché decidí corroborarlo con un amigo cercano del Flaco y el ambiente se llenó de desolación, y algo de bronca,  al escuchar sus palabras.


Tuve la suerte de llegar varias veces a Luis y de distintas formas. Primero, como todos, me acerqué a él por su música que fue una especie de “sanación”. En esos momentos donde el desánimo atenta contra los sueños aparecieron sus melodías, sus riffs y su poesía generando un oasis en mí y demostrándome que “mañana es mejor”. También fue una forma de abrirme a otro universo armónico y sonoro, escapando del vomitivo estilo radial que intenta imponerse.

Un momento histórico para el Rock Nacional se registró aquella ventosa noche de las “Bandas Eternas”, donde la magia se propagó aún más. No podía creer que alguien haya dado semejante concierto y como consecuencia de ello decidí dejar grabado “Spinetta” en mi piel.

Al año siguiente, tuve la dicha de conocerlo personalmente gracias a una entrevista que le realicé a Nerica Nicotra, su bajista en aquella época. Al finalizar su show en el Coliseo aquel 9 de octubre Luis estaba en su camarín junto a sus músicos y tuve la fortuna saludarlo. Invadido por el miedo y la sorpresa sólo atiné a decirle “tengo mucho miedo” y a convidarle fuego para que encendiera un cigarrillo. Entre balbuceos, y con una mirada fascinada por la situación, pude sacarme una foto con él, pensando que era lo máximo que podía alcanzar. Fue uno de esos días donde todo es perfecto y quedó registrado como uno de los más felices en mi vida.

Sin embargo, algo más iba a suceder y nuevamente iba a estar frente a mi ídolo máximo. El 26 de noviembre de 2010 Luis me abrió las puertas de su casa para que pueda entrevistarlo para el medio donde trabajé algunos años. Sin dudas se trató de un privilegio sabiendo cómo era su relación con la prensa y sus apariciones en los medios de comunicación.


Ingresé a la Diosa Salvaje y lo esperé unos minutos en la pecera del estudio rodeado de infinitos botones y respirando el aire de una atmósfera plagada de música. Y allí apareció él con la calidez y la humildad que lo caracterizan para sentarse en frente mío durante poco más de una hora y concederme la entrevista más importante de mis jóvenes años de periodista. En el medio de la charla le mostré aquel tatuaje que me hice luego del concierto de las “Bandas Eternas” y con sus ojos desorbitados ante la sorpresiva situación me dijo “vos estás loco, tu papá te tiene que matar. Le entregaste tu piel a mi nombre y cuando levantes el brazo tenés las puertas del mundo abiertas”. Porque Luis además era así, jamás perdía el humor y las ganas de hacer chistes.

Antes de despedirme me dice “nene, mirá la última guitarra que me dio Pensa” y tuve por unos segundos la viola que lució Luis en sus últimos conciertos con esos dos micrófonos P90 color crema que se destacan entre un esfumado violeta. Luego me acompañó a la puerta y se quedó intercambiando algunas palabras en la vereda como haría cualquiera de nosotros al despedir a un amigo. Me dio un abrazo, me agradeció y, juntando sus manos como quien está rezando, me dijo “lo mejor para vos”.


La última vez que pude verlo en persona fue en su camarín luego de otro de sus geniales conciertos. Se lo notaba cansado y estaba junto con Vera, su hija menor y corista de su última formación. No quise molestarlo, ya se lo notaba cansado, y así como me acerqué a él volví sobre mis pasos.

Luis Alberto Spinetta es mucho más que sus cientos de canciones, aunque ellas tienen impresas su sello y su forma de ser. Luis excede esa figura de músico de elite, de poeta, de guitarrista, de compositor y de cantante. Luis es un ser excepcional, cálido, generoso y con gran sentido del humor. Luis es porque Luis no se fue, nunca se irá. Podemos hablar de que pasó un año de su desaparicón física y a la vez de que se catapultó por siempre a la eternidad. Eso será siempre así, porque un guerrero jamás detiene su marcha y por eso siempre habrá que darle gracias.