jueves, 10 de abril de 2014

“En la Connor Questa entendí que no hay que destacar tu propio instrumento sino la canción”

Hernán Rupolo cuenta su historia como guitarrista, su camino junto a la Connor Questa y adelanta el próximo show de la banda en Niceto.



Los posters de Hendrix, de Paul Gilbert y de otros tantos héroes de las seis cuerdas dibujan el paisaje de un espacio plagado de música en el corazón de Martínez. Allí Hernán Rupolo estudia, enseña y sigue creando nuevas melodías que lo llevan a evolucionar constantemente como guitarrista.
Entre guitarras, humo y canciones se puede comprender como su vida fue naufragando por los distintos estilos. Desde el heavy metal al flamenco, y desde la obsesión por el virtuosismo al compromiso por la canción, el guitarrista de la Connor Questa nos explica los distintos procesos que lo llevaron a ser uno de los personajes importantes de esta marea de bandas nuevas que se sigue expandiendo en nuestro país.

¿Cómo se dieron tus comienzos como guitarrista?

Empecé a tocar a los 11 años, medio de mentira. De la nada encontré en un armario de la casa de mis viejos, que nunca miraba, una guitarra criolla perdida entre muchos trajes de Walter, mi abuelo materno que nunca llegué a conocer. Le pregunté a mis viejos, que no tocan pero escuchan mucha música, de dónde había salido esa guitarra y me contaron que mi abuelo  en su último año de vida empezó a tomar clases. Era algo muy loco. Ahí agarré la viola y empecé a tomar clases pero no le daba mucha bola. Recién a los 15 años hice un click cuando empecé a escuchar más metal y todo eso. Al principio hice un año de criolla y ya después me metí en la eléctrica de lleno y me compré una Jackson. Había tenido una “Prince” que me duró medio año y en esa época me salió $100.

¿Fue todo como un juego o enseguida tomaste clases?
Empecé a sacar canciones escuchando discos, pero cuando tomé clases con Martín Knye me abrió el cerebro. No era sólo por el lado del metal. Con él también empecé flamenco y me abrió la cabeza para el blues, fusión y para un montón de cosas. Yo de chico ya venía tocando algunos tangos y siempre intenté meter todos los estilos que me fueran posibles. He grabado discos de reggae, funk,  metal, pop,  de todo. Cuantos más colores se pueda tener, mejor. Dicen que ya todo está inventado pero no. Siempre hay una manera de inventar algo nuevo, tomando todos los colores que uno pueda y uniéndolos. Aunque al principio afloren mucho las influencias siempre se puede lograr algo nuevo.


Al ver uno los videos tuyos en youtube se percibe una búsqueda propia, más allá de las clases…

Ahora que doy clases me doy cuenta que muchas cosas las aprendí yo solo investigando. Martín fue una ayuda tremenda desde el lado técnico, porque es muy organizado y estructurado para prepararte y tener un piso técnico que te permita tocar lo que vos quieras. En ese sentido me preparó de una manera que me ahorró años de estudio. Con él en 2 años avancé lo que hubiera avanzado solo en 5  y tocaba 5 horas todos los días. Durante dos años me quemé el cerebro de esa forma, organizándome rutinas todos los días como si cursara en la facultad.

¿Hace mucho que das clases?

Lo empecé a hacer a la vez en que tomaba clases con Martín. Me pareció raro hacerlo a los 17 años, pero es muy importante porque te ayuda a ver y a repasar todas las cosas fundamentales que uno va dejando en el camino. Así mantenés siempre fresco todo. Igual considero que lo mejor, además de tener una guía y el hambre de querer tocar todo, es tocar con músicos. Siempre hay que intentar tocar con todos los músicos que puedas y practicar. Yo en esa época tenía tres bandas. Después te das cuenta que lo mejor es depositar la energía en uno o dos proyectos, como mucho. La otra parte importante es escuchar mucha música, incluso la que no te gusta tocar. A mí el jazz o el fusión me aburren para tocar, pero escucharlo te da una data nueva.


¿Qué destacás dentro del aprendizaje de alguien que comienza?

Lo más importante es siempre juntarte con músicos que sean más grandes y mejores que vos. La parte de investigación propia también es vital para aprender. No hay que encerrarse en las reglas que están impuestas. Siempre hay que abrirse a cosas nuevas, a afinaciones abiertas, a nuevos acordes, a inventar sobre otros terrenos que te den originalidad.

¿Cuántas bandas pasaron en tu vida hasta llegar a la Connor Questa?

La Connor Questa nace en 2010 y antes toqué en un montón de bandas. Con Jhones, el bajista de la Connor, tocamos juntos un montón de tiempo. Con él estudiamos el primario y el secundario juntos, y ya habíamos tocado en una banda de heavy que ni llegó a tener nombre y en una de funk. Toqué además en una banda de metal progresivo que se llamaba Overdrive y nos fue bastante bien. Llegamos a ser teloneros de Symphony X en el Teatro de Flores. El problema de esa banda, desde el principio, era que nunca dábamos con el cantante indicado para el estilo. Después de eso encaré mi primer proyecto “solista” donde hacía blues y empecé a cantar un poco. A la vez me metí en Rootstica, que era una banda de reggae-dub-rock, donde me volví a reencontrar con Jhones. Pegado a eso empecé en la Connor. Todo se dio en el 2010.


¿Cómo llegaste a conocer a Marilina Bertoldi?

A Marilina la tenía de vista pero la conocí y hablé por primera vez de casualidad en un viaje en subte. Al tiempo ella se quedó sin guitarrista y me llamó a mí. Cuando entré tenía pensado ir como sesionista, porque entré un mes antes de que se grabara el disco, y le metí todo lo mío. Lo tomé como un desafío de ser músico sesionista porque era un estilo que yo no tocaba. Era una mezcla entre pop, funk y rock, y yo venía del blues y del metal. Apenas empezamos a trabajar con eso vimos que había química musical y me dediqué de lleno. El primer disco fue bajo el nombre Marilina Connor Questa (aludiendo a una frase de su abuela cuando le consultaba como iban las cosas “con su orquesta”) y para el segundo disco decidimos cambiarlo a Connor Questa, ya que representa más la actualidad siendo una banda de rock, donde cada uno de nosotros sabe que rol cumplir y más acorde con el camino que sigue “Fuego Al Universo” . En la Connor aprendí a cumplir un papel de arreglador. Siempre fui única viola en las bandas donde estuve y acá tuve que hacer otras cosas tratando de expandir las armonías, generando matices o incrementando las intensidades de ciertos momentos. Aprendí de esta forma a laburar para la canción y no para el instrumento. Ahí entendí que no hay que destacar tu propio instrumento sino la canción. De esa forma, cuando naturalmente llega el momento de tu instrumento se nota mucho más, porque no es repetitivo ni insistente. No está bueno tirar 600 mil notas todo el tiempo. Tocás una canción y en el momento indicado, cuando tocás las notas que hay que tocar, resalta mucho más.


¿Hoy por hoy lo más importante para vos es la Connor Questa?

Sí, la prioridad para los cuatro músicos de la banda es la Connor. También tengo mi proyecto solista pero siempre está relegado a los tiempos libres que me queden. Por suerte nos está yendo muy bien, se está ampliando cada vez más el público y estamos tocando todos los fines de semana, y por todo el país.

¿A qué adjudicás ese crecimiento?

Yo creo, primero, que es porque la propuesta es interesante, y a nuestro parecer la banda  tiene un sonido origina. Y segundo por el arduo laburo que hicimos nosotros en estos tres años. Se formó todo en 2010 y apenas empezamos grabamos cuatro videos, antes de sacar el disco. Fueron todos videos caseros, bien hechos, con buenas ideas. Con una cámara la cosa era hacer algo realmente bueno y que llame la atención. El primer video de todos es un plano secuencia que es todo una misma toma. El segundo video fue hacer la filmación jugando con las velocidades, tocando a la mitad, al doble y meter todo. Además el uso de las redes sociales fue vital porque desde youtube y facebook se movió mucho la banda. Siempre la impronta fue tocar donde sea, en las condiciones que sea. Desde el principio tocamos en todos los lugares donde pudimos, yendo al interior y durmiendo en la casa de alguien que nos hacía la onda para poder tocar. Con el facebook es mucho más fácil porque te conectás con las bandas del interior y hacíamos un intercambio. Ahora nos pasa que nos están llamando directamente productores o bandas que quieren que vayamos a tocar, y eso nos parece increíble. En Córdoba, Santa Fe, La Rioja, Rafaela, San Juan, Paraná, Rosario y en Gran Buenos Aires ya hemos abierto varios lugares. Nunca nos quisimos centrar en un solo lugar.

¿Fue fácil encontrar espacios donde tocar?

En ese momento no, pero ahora veo un pequeño resurgimiento. Está pasando algo muy raro ahora, que yo en mi adolescencia no lo viví, que es que la gente está yendo a ver bandas under. Antes no pasaba eso; la gente veía a las bandas under gratis  porque tocaban antes en un festival. Nosotros notamos ese cambio porque vemos que desde el segundo o tercer show hay gente que viene siempre, no importa en donde toquemos. Hay gente que se ha ido desde Buenos Aires a La Rioja para vernos. Hay un par de delirantes que han venido a Córdoba y a Rosario, y eso para mí es una locura. Yo en mi adolescencia jamás hubiera hecho eso y ahora veo que hay un gran apoyo.


¿Creés que las bandas cuidan más la estética de su música en algún punto?

Se le volvió a dar bola a la canción en el buen sentido, no a la canción de fogata. Por suerte somos muy amigos de las bandas que están surgiendo y todas tienen un camino muy distinto. Antes yo veía que había formatos muy repetitivos. Hoy en día cada banda tiene su propio estilo y todas buscan sonar distinto. A pesar de que a la mayoría nos une el grunge, todas tienen identidades distintas. En la Connor pasa eso, porque vinimos de caminos distintos: Marilina escucha muchas cantantes negras de los 50 o 60´s y rock, yo vengo del palo del blues y metal, Jhones tiene mucho del funk y reggae y Agustín tiene mucho hard rock y metal. Esa unión de cosas genera algo nuevo.

¿Tu proyecto solista en qué estado se encuentra?
Como lo estoy tomando con calma, porque no tengo ni el tiempo ni la plata, la idea es recién este año poder grabar un disco. Va más por otro lado, ya que es algo que no haría en la Connor. Lo mío va por el lado del blues, del delta blues, mezclado con lo eléctrico y con un lado más podrido. Las canciones son pensadas para trío pero no descarto agregar otros instrumentos ocasionalmente.  Pero me salen en principio canciones pensadas para bajo, batería y sobre las cuales canto y toco la viola. Dentro de poco pienso grabar y subirá la web algunos adelantos.

¿Esto tiene más que ver con esos violeros que escuchabas en tus comienzos?

Empecé muy cerrado en el metal y por ende las primeras influencias fueron Dave Mustaine, Marty Friedman, Dimebag Darrell, Randy Rhoads y Zakk Wylde. Ya después me metí en toda la movida de los violeros virtuosos de los 80 y el que más me impresionó fue Jason Becker. Hoy ya me cuesta escuchar un disco entero de un guitarrista que no tenga una canción. Cuando entré en el blues, bajé unos decibeles, y me metí con Steve Ray Vaughan de lleno y ahora estoy escuchando Johnny Winter y todos los bluseros negros del delta blues. Skip James, Robert Johnson, Blind Willie Johnson y toda esa movida de violeros me parten el cerebro. Después pasé por las bandas clásicas y aprendí mucho de David Gilmour que me parece el mejor estirador del universo. Después está Pappo y el Tano Marciello, que junto a Juanjo Dominguez me parecen los dos mejores violeros del país. Paco de Lucía también me inspiró en la época que tocaba mucho flamenco y no puedo dejar de nombrar al negro Hendrix, obviamente. De todas formas llegué tarde a Hendrix porque al principio no lo captás porque entrás en la boludez de pensar que los discos tienen “audio viejo”. Pero cuando te llega como tocaba, como componía, te das cuenta que el tipo estaba adelantado 30 años. Jimmy Page y Tony Iommi son los dos grandes rifferos. Después me metí mucho con otros compositores que no tienen directamente que ver con la viola: Bob Dylan, Tom Waits, Leonard Cohen. Esos me ayudaron mucho a hacer lo que estoy haciendo, sobre todo para cantar.



La mayoría de tus guitarras, sobre todo las que usás en vivo, son de JEG Luthier. ¿Cómo llegaste a establecer ese vínculo con él?
Los laburos del tipo son tremendos y no solo es mi lutier, sino un gran amigo. Él me hizo una Les Paul de 7 cuerdas, una guitarra flamenca, una Les Paul Zakk Wylde, una Telecaster, una Acústica de 12, una Stratocaster Fernandez R8 que le hizo el mango JEG, y que tiene mucho de Fender sobre todo por la pala grande, y una Les Paul Black Beauty. Deposito toda mi confianza en Javier ya que es un gran profesional, sabe de mis gustos y lo que busco en el audio y siento que al igual que yo está comprometido al 100% con su pasión, que es el arte de crear instrumentos. Además de las JEG, tengo una Gibson SG Standard que es un caño y tiene un sustain tremendo. Ahora en vivo estoy usando la Les Paul negra y tengo la SG de Backup. La de 7 cuerdas y la Zakk Wylde no las puedo usar con la Connor porque tienen un sonido muy heavy (por los EMG activos) y yo meto muchos sonidos limpios y arreglos sobre momentos abajo. Por eso, ahora quizás me haga otra viola más, que va a ser un modelo distinto a todas las que tengo y va a ser modelo propio.


Usás mucho la Black Beauty en vivo…
Desde el primer momento en que la tuve en mis manos, me enamore, de su audio, de su comodidad para acompañar mi manera de tocar. La Black Beauty tiene un “relic” que le pedí que haga y un rebaje atrás como el que yo le había hecho a la strato con la escofina. Quedó toda despintada y con el rebaje quedó muy cómoda para tocar sentado también, a la vez le dio otro audio. Yo al principio le pedí que sea bien opaca. A diferencia de la Zakk Wylde, que tiene maple y mango de tres piezas, ésta tiene todo caoba y es súper oscura. Con los micrófonos 57 y 57plus se hizo una buena combinación. El rebaje le sacó un poco de pasta y logró un audio Les Paul pero por momentos sonando como una strato de acuerdo a la combinación que haga.

¿Qué usas en cuanto a amplificadores y efectos?
Tengo dos seteos que dependen del lugar. Cuando un lugar se la banca y puedo llevarlo, mi set ideal es un Marshall JCM800 que lo uso en el Hi con el pre-amp a  pleno y con un Line Selector uso el limpio de otro equipo, que en general es prestado. Si voy a un lugar más chico uso un Orange Dual Terror y la caja 4 x 12 Marshall, que se la re banca. En este último caso uso la distorsión y el canal limpio del Dual Terror, un Eventide Time Factor, un Super Chorus de Boss, Un Tsunami de Cluster o un Goliat de D´Amico como booster, un Wah Wah Dunlop 535q, un Whammy 5 y el afinador. En mi proyecto solista uso además el Rotovibe y el Octavio de Dunlop. Ahora estoy testeando un Mesa Boogie V-Twin Preamp.



¿Qué proyectos tienen este año con la Connor?

Sacamos el segundo disco en marzo de 2013 y lo llevamos a bastantes lugares del país. Para este año la idea es abrir zonas nuevas,  repetir la mayoría de los lugares que podamos y finalmente poder distribuir nuestros discos en todo el pais. El año pasado fue un año tremendo porque, siendo el segundo año de vida de la banda, abrimos con un show en La Trastienda sin haber sacado el disco, a mitad de año hicimos un Roxy y cerramos en Niceto festejando los 3 años. Ya este año arrancamos con los festivales Nuevo Sonido Argentino y por primera vez en el Cosquín Rock. Tenemos pensado abrir zonas nuevas en Gran Buenos Aires y el interior del país. También tenemos un show fuerte en Capital que es el  17 de abril en Niceto. Recién para fin de año vamos a estar pensando en un disco nuevo porque somos bastantes inquietos.

¿Qué propuesta tiene el show del 17 en Niceto?


El 17 en Niceto es nuestra primer fecha en Capital Federal en el 2014. Excluyendo Vorterix que fue dentro de un festival, esta fecha es 100% nuestra y vamos a presentar el video oficial  de “Cliché”, segundo corte de “Fuego Al Universo”. Aparte de esto como incentivo, van a haber muchas sorpresas en lo que respecta a show, audio y visual. ¡Estamos muy entusiasmados y muy manija para que sea el día del show!




4 comentarios:

  1. muy buen violero,hernan...muy copado,como pocos...abrazo

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  2. Altisimo violero y terrible banda. Para adelante nomás!!

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  3. tengo el disco de overdrive :) genial

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