lunes, 5 de mayo de 2014

La Columna de Daniel Leonetti: Audio y Producción Musical.


En nuestra entrega anterior hablamos sobre el uso y abuso del ecualizador, y de cómo aquello que originariamente fue concebido para  corregir una anomalía de la realidad puede llegar a convertirse en un “cosmético”, que nos permita realzar nuestros audios.

De Kike a Juan Luis

El sonido se propaga principalmente por el aire en forma de ondas cuya característica principal es la frecuencia, que es la cantidad de vibraciones por segundo, y se mide en Hertz, por Heinrich Hertz (ó Kike el alemán).

Nuestro sistema nervioso percibe las diferencias de frecuencia como diferencias de altura tonal, (notas más altas o más bajas), con lo cual nos queda por decir que toda la música que hemos escuchado,  solo ha sido aire vibrando a diferentes velocidades de vibración.

Es muy raro pensar que realmente fuera de nuestras cabezas reina el silencio absoluto, cumpliéndose el dicho japonés de que “un árbol que cae en el bosque, no produce sonido si no hay quien lo escuche”.

Desde 1936, el La 440 ha sido el patrón de afinación. (Un alumno me preguntó una vez si el 440 del afinador era por el disco de Juan Luis Guerra).Eso significa que cualquier elemento que vibre a esa frecuencia, generará una nota que percibiremos como un La 4 (por el orden de ubicación de “octavas” en un piano), que vibra a 440 Hz. A partir de ahí, toda la armonía musical puede traducirse en relaciones matemáticas, de donde se desprende por ejemplo, que si la 5ta cuerda al aire de la guitarra, (La), vibra a 440Hz, el La del casillero 12 de la misma cuerda, vibrará a 880 Hz. Cada octava mas aguda, va duplicando el número de Hz.

Bajos mentirosos

Es interesante aclarar, mas allá de lo que diga el afinador, que el La al aire de la 3er cuerda del bajo (La), vibra a 220Hz, la octava inferior. (Sí, el afinador siempre les ha mentido a los bajistas). Lo cierto es que el La 440 del bajo es en realidad el casillero 12 de la 3er cuerda al aire.

De la misma manera, y sin entrar en complicaciones, podemos decir que las relaciones entre las notas dependen de proporciones estrictamente matemáticas.

Ahora bien, el sistema auditivo de los humanos nos permite detectar solo las frecuencias entre 20 y 20.000 Hz. Esto se aplica en realidad en los niños vírgenes de alrededor de 7 años que viven en las praderas…los adultos que hemos pasado por el cóctel ciudad + conciertos + auriculares, (músico agrega un bonus track), tenemos el espectro bastante más acotado… (y cascoteado).
20.000 Hz. Son 20kHz. Cuando vean 1.8 Khz  en un ecualizador sepan que es una frecuencia bastante alta de 18.000Hz, ó ciclos por segundo.

Vamos las bandas…

Es interesante comprender que el ecualizador de cualquier dispositivo, (puede ser un instrumento, un equipo, o un Eq propiamente dicho), divide su espectro de frecuencia en porciones o “bandas”, que estará signado por el número de controles ó “perillas”.
Si tengo un amplificador de guitarra, su ecualizador, (aunque no figure la palabra eq en el frente), estará representado por los controles de tono: Low, Mid Low, Mid High y High, que serán las cuatro “bandas” que nos permiten manipular los diferentes sectores de frecuencia del audio en este caso.
Diferentes equipos poseen más o menos bandas, distribuidas incluso de diferente manera.
En el caso de los equipos más modernos y complejos, como el cabezal de bajo que se ve en la Fig. 1, se ve que hay dos Eqs que tienen diferentes tipo de controles y funciones que trabajan en “tándem”, o sea que interactúan entre sí.


Fig. 1 Cabezal de bajo, en donde se observa un Eq general, trabajando paralelamente con un Eq gráfico de 9 bandas con posibilidades de acceder mediante un footswitch.

La primera diferencia notable entre cada uno de los controles es su disposición física. Mientras que los controles lineales, de los cuales se desprenden las gráficas que dan nombre al Eq Gráfico, son siempre con un punto central neutro, (donde no se produce realce o atenuación del valor de volumen para esa frecuencia), los controles rotatorios pueden tener o no ese punto central. Fig. 2 Los equipos e instrumentos modernos suelen trabajar con este concepto del punto medio neutral, (cuando pasamos por dicho punto sentimos el punto de la hendidura), lo que nos permite partir de un lugar “plano”.
En el caso de la Fig. 1, sabemos que el Eq Primario es de 2 bandas, que tienen un rango de +/- 15 db de realce/atenuación, pero desconocemos el valor del ancho de la banda y la ubicación de sus respectivas frecuencias centrales, además de desconocer el factor Q (que sería algo así como la función que define la curva de interacción entre bandas), algo que veremos luego con más detalle en los ecualizadores paramétricos. Lo único que nos dice es un escueto LO y HI,  o sea graves y agudos.
Este Eq nos permite ecualizar a groso modo, mientras que el Eq gráfico nos permite superponer o “sumar” otra pasada de Eq, pero con una sintonía mas fina ya que el ancho de banda está definido, así como el valor en Hz de las subdivisiones de cada banda de frecuencia y la cantidad de realce/atenuación que es también de +/- 15db.

Hay que tener cuidado ya que los valores de Eq se suman, o sea que colocar la banda LO del Eq Primario al máximo será lo mismo que colocar la mitad izquierda de los controles del Eq Gráfico al máximo, (ambos trabajan con 15db). Y si hago las dos cosas ala vez obtendré unos 30 db que probablemente hará que suene bastante mal.
La mayoría de los músicos colocamos los controles “como nos gusta”. Si empezamos a tomar nota de los valores de frecuencia y realce, podemos empezar a entender como funciona nuestro sonido, independientemente del equipo que usemos, así como también podemos “dejar libres” algunos sectores del rango de frecuencia para que lo usen otros instrumentos. Eso hará que nuestro instrumento suene mejor, ya que no tendrá “competencia” al nivel de esas frecuencias. Y esto es obviamente casi una regla cuando hacemos una mezcla.


Fig. 2 Según su disposición física: potenciómetros rotatorios o lineales.

Logaritmos y viveza criolla

Si hablamos de ecualización, de equipos y de potenciómetros no podemos obviar a Jim Marshall: un pionero del marketing y la viveza bien entendida en la industria de la música.

Entre varias de las razones que llevaron al éxito a los equipos Marshall fue la inclusión en las primeras épocas de potenciómetros logarítmicos en el control de volumen, lo cual permite entregar en forma dispar la potencia, (o volumen), a lo largo de su recorrido. De esta manera al colocar el volumen en 2, puede suceder que nos esté entregando el 60% de la potencia del equipo, con lo cual, se entiende que a determinados equipos nunca se los tenía que pasar de 5, (y haciendo quedar a la competencia como unos novatos!)
Entonces es importante aclarar para evitar errores, que un potenciómetro es lineal según su función, cuando la variación es lineal (algo así como que si pongo en 2 el volumen me entrega el 20% y en 8 el 80%), mientras que si hablo de lineales según su forma me refiero a los potenciómetros deslizables de la Fig. 2 Existen otros potenciómetros llamados concéntricos, que son como 2 (tambien hay de 3) potes en 1 que se usan en diferentes funciones. Por ejemplo para lograr el balance en un equipo estéreo, se toma un concéntrico con punto central de 2 y se conecta el volumen de cada potencia en forma “cruzada”: en el medio ambos entregarán el 50% del volumen. Pero al moverlo a cualquiera de los lados, uno sube y el otro baja.

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